Los Orígenes

Nuestra querida historia sobre la parte Oeste de Nueva York empezó, curiosamente, con una idea que no sólo se desarrollaba al otro lado, sino que además se había pensado llamar East Side Story. Era, también, una adaptación de Romeo y Julieta, pero centrada en un amor imposible por condicionantes religiosos, no raciales. Concretamente, entre un cristiano y una judía. Se les ocurrió a Robbins y a Bernstein, pero finalmente la descartaron.

Años después, Bernstein se encontró en Los Ángeles con Arthur Laurents. El primero estaba en la ciudad dirigiendo la orquesta del Hollywood Bowl, y Laurents escribía en Hollywood una nueva versión de “El velo pintado” que protagonizaría Ava Gardner.

Cuando estaban reunidos en The Beverly Hills Hotel, empezaron a hablar de un fenómeno urbano que estaba saliendo en los periódicos, el de las pandillas juveniles de delincuentes, un fenómeno social de rabiosa actualidad. A Bernstein le llamaron la atención los conflictos que un grupo de chicanos tenían contra la policía y otras pandillas urbanas. Así le surgió la idea de volver a trabajar con “East Side Story” pero cambiando el enfrentamiento religioso por uno de pandillas urbanas. El compositor indicó que, en vez de Nueva York, la trama estuviese ambientada en Los Ángeles y fuese un enfrentamiento entre pandillas mexicanas en Olvera Street. Sin embargo, Laurents propuso que la trama se mantuviese en Nueva York y que, en lugar de ser un enfrentamiento entre bandas mexicanas, lo fuese entre una banda puertorriqueña y otra que mezclase gente de origen europeo y que la trama se ambientase en el West Side de Manhattan.

Ambos contactaron con Jerome Robbins, que estaba coreografiando las escenas de baile de la película “El rey y yo”, también en Hollywood. El bailarín y coreógrafo se mostró muy entusiasmado con la nueva versión del proyecto, al poder incluir ritmos latinos en el musical. El título también cambió, pasó de ser “East Side Story” a “West Side Story”. Debido a cambios de producción en “El velo Pintado”, Laurents se salió del proyecto y tuvo todo su tiempo disponible para la producción del musical. Cada uno se encargaría de un área diferente:
Laurents del libreto, Bernstein de la música y Robbins de la coreografía. A ellos se unió Stephen Sondheim, al que Robbins conoció durante la producción fallida de un musical titulado “Serenade”.

Así empezó a gestarse la gran pieza musical de Broadway que pronto traeremos a Madrid.

Fuente: westsidestroy.com
Rehearsal Photographs, 1957. Friedman-Abeles, photographer.

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