Nada mejor para empezar que Romeo y Julieta

Claro que sí.

Porque si aún no lo sabes, Romeo y Julieta es el origen de West Side Story.
El West Side de New York por Verona.
Los Jet por los Montesco.
Los Shark por los Capuleto.
Tony por Romeo.
María por Julieta.
El amor romántico por el amor romántico, sin barreras.
Y una orquesta en directo con 20 músicos, que será uno de los protagonistas principales para transmitir la historia.

Pero no es sólo eso, en West Side Story se esconde mucho más, una complejidad de emociones, de circunstancias, la evolución de los personajes, el conflicto social.

Federico Barrios, director de West Side Story, sabe que la complejidad de la obra y de los personajes, merece una profundidad mayor que coger el libreto y empezar a ensayar. Por ello, ha querido trabajar con los actores y las actrices antes de los ensayos, para hacer una introspección en los caracteres y circunstancias de cada uno.

El objetivo ha sido acercarse al musical a través del texto de Shakespeare “Romeo y Julieta”. Cada actor fue un personaje de Shakespeare y un monólogo de dicho personaje, y con ello fueron ir descubriendo las relaciones, circunstancias, emociones, fuerzas y objetivos de cada papel, lo que les fue introduciendo en el clima del musical. 

Así han comenzado a entender las rivalidades, el poder del amor y el mensaje del musical.

Es vital sacar de dentro de cada una de las personas que van a trabajar en West Side Story el nivel de intensidad y de comprensión del guión. Entender cómo son los personajes, porqué actúan cómo lo hacen, cómo evolucionan, cómo deben actuar convirtiéndose en ellos.

Durante 5 días han realizado un workshop donde gestionar las diferentes emociones, tras la lectura de Romeo y Julieta, han hecho simulaciones de distintas situaciones en las que debían ponerse en la piel de grandes tragedias, de desengaños, de afrontar el rechazo, el amor, la muerte e investigar, investigar al personaje, investigar sus propias emociones y ponerlas al servicio del papel a interpretar.

En ese aula se respiraba intimidad, se respiraba algo profundo, intenso, muy personal, eran 36 personas que parecían solo 2 en un café abriendo su corazón. Y se desnudaban, escucharles era entender, comprender el nivel de empatía que empiezan a generar con Tony, María, Anita, Bernardor, Riff, Pauline…

Son 36 actores y actrices que no sólo tienen que hacer su papel, también tienen que formar parte de algo, de su comunidad, de su familia, de su guetto. Sharks, unidos como una familia marginada que se hace fuerte con su pasión y su energía. Los Jets, americanos que en realidad buscan un lugar al que pertenecer y hacer suyo. Ambos bandos funcionando como uno solo. Es vital para el fluir de la obra que funcionen como uno solo.

Por ello, se trabajó también la unidad grupal, y el trabajo en conjunto. Con diferentes ejercicios y juegos corporales. Se dividió el trabajo en tres grupos:
Sharks, Jets y el grupo del Amor.
Como un trabajo de concentración, creación y fuerza grupal.

Han sido 5 días agotadores que han unido a estas personas más allá del trabajo, a partir de ahora ya nada será lo mismo, será mejor.

¿No estás deseando saber más de West Side Story?

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