Entrevista con el director y coreográfo: Federico Barrios

Hoy hablamos con Federico Barrios, director de West Side Story y encargado de la adaptación de coreografías. Lo primero que nos cuenta es el gran desafío que supone dirigir a 36 artistas y a 20 músicos en escena, que es algo muy poco común pero es la apuesta realizada para West Side Story. De ello, destaca todo el talento y la calidad artística que se llega a tener sobre el escenario.

Queremos saber cómo ha adaptado las coreografías a este musical, y nos dice que realmente ha sido un poco como hacer encaje de bolillos, ya que todos cantan, bailan e interpretan y por tanto había que conseguir encajar todo para que cada artista estuviera entrenado en las tres disciplinas con la exigencia que la partitura y la coreografía requiere. Para ello se ha estructurado un horario de ensayos de 9 de la mañana a 10 de la noche, de forma que durante 3 semanas, todo el elenco fue rotando por todo el abanico de escenas, coreografía y canciones.

Le preguntamos por el principio, cuando todo empezó, y nos dice que él está trabajando en este espectáculo desde septiembre de 2017, es decir, casi un año antes de comenzar el proceso de ensayos, para saber bien cómo era el guión, la partitura, cómo estaba escrita, la coreografía, a qué se iba a enfrentar y cómo se podía adaptar y todo el proceso para idear cómo tenía que ser el casting (al que acudieron casi 3.000 personas), el perfil de los artistas, rango de edades, etc.

Y qué tiene que tener un artista para pasar a formar parte del elenco de West Side Story. Nos contesta sin dudar que lo primero es que tienen que ser grandes artistas con una muy sólida formación en las tres disciplinas: canto, baile e interpretación. Federico recuerda que fueron castings muy duros, muy largos (5 semanas todos los días 6 horas al día viendo candidatos para que todos tuvieran oportunidad de mostrar de lo que eran capaces y si eran lo que se estaba buscando) en los que se pedían sobre todo muchas ganas porque es un espectáculo muy duro de hacer y de ensayar. De hecho, el casting fue tan duro que la dirección de casting ya sabía que los que habían sido capaces de llegar hasta el final del mismo eran los artistas que necesitaba esta obra.

También quisimos saber cuántas coreografías tiene el espectáculo. Nos explica que son un total de 8, de Jerome Robbins, que son las originales del estreno de Broadway de 1957. Nos explica que ninguna de ellas tiene nada que ver con las otras, que existe un estilo de jazz, lírico, como de golpe que se fusiona, pero cada una es independiente y cuenta una historia distinta. Esto, nos explica, es fundamental, que cada coreografía sea capaz de contar parte de la historia: el enfrentamiento de las bandas, el amor, etc. Por ello necesitaban artistas que, además de bailar, tuvieran una amplia experiencia técnica porque es necesario interpretar a través de la danza.

Y qué estilos de baile se van a poder ver durante la representación. Nos cuenta Federico que existe un estilo de jazz de Broadway, y también indie-hop, bailes de pareja, bailes latinos, la famosa coreografía de “América” que tiene una importante carga de salsa, y que dentro de todo lo latino que se puede ver hay detrás una gran técnica de ballet, de lírico y de danza clásica.

Esto nos llama la atención, y es que todo el elenco está profundamente formado en ballet clásico. Por ello le preguntamos si esta disciplina se llega a ver en las coreografías. Su respuesta es que el clásico es la base y es necesario tener una técnica avanzada del mismo para ser capaz de bailar estas coreografías, igual que el canto lírico es la base para todas las canciones sea cual sea el estilo. De hecho, el primer filtro del casting fue bailar una secuencia que está dentro del espectáculo, más concretamente un fragmento de “Somewhere”, que es una variación clásica, un neoclásico para poder saber realmente si los artistas que venían y que iban a seguir viendo tenían una base sólida de ballet clásico, que es fundamental: piruetas, saltos, posición de los brazos…

Le preguntamos entonces si las coreografías se parecen a las que todos hemos visto en el cine, y nos comenta que el 95% de la coreografía es la original de Jerome Robbins, que es lo más importante y lo que se quería preservar y lo que marcó el gran clásico, unas coreografías que han trascendido a lo largo de las décadas. Y hay un porcentaje muy pequeño que ha habido que adaptar o modificar por temas de espacio escenográfico, que es algo diferente al que estaba concebido en el montaje original. Por tanto, las variaciones tienen más que ver con una cuestión técnica, pero básicamente son los bailes que el público conoce.

Incidimos entonces en la importancia que tiene la escenografía en las coreografías y nos responde Federico que efectivamente ha influido, porque tal y como propuso Ricardo Sánchez Cuerda, el escenógrafo, cada escena es protagonista también de la historia, no solo un decorado. Por ello se han formado muchos espacios, todos ellos en la calle que es donde sucede la historia: un callejón, el lugar de los latinos, el lugar en el que se ubica el gimnasio… de forma que no solo ambiente sino además le dé un hueco diferente a las coreografías, que se han adaptado a este requisito artístico.

Queremos saber cuáles son para él los momentos más espectaculares, y lo primero que le viene a la mente es “América”, por supuesto, que cree que es la que el público tiene más ganas de ver y de disfrutar. Pero además menciona “Cool”, que es una coreografía de los Jets que quizá no ha pasado como una de las primordiales de West Side Story pero es una de las más importantes y bellas, que Federico cree que va a sorprender mucho. También nos habla de la escena del balcón, cuando empieza el amor dentro de todo el odio, y por tanto el conflicto.

También tenemos curiosidad por saber cuál ha sido el mayor reto para él, y nos dice que el hecho de enfrentarse al clásico de West Side Story. Desde que se lo dijeron, pasada la excitación y la alegría iniciales, se planteó muchas preguntas sobre cómo llevar a cabo lo mejor posible una historia que se ha representado ya miles de veces, que es un clásico tanto en el cine como en Broadway. ¿Cómo cuento algo que ya está tan marcado y tiene un camino ya hecho? ¿Cómo lo hago diferente y pongo mi granito de arena? Y superó ese reto a base de respeto hacia el clásico, confiando en todo lo que había aprendido en todos sus años de experiencia para que el público venga no sólo a ver la historia sino a sentirla, no sólo a escuchar las canciones y las coreografías sino que se sienta dentro de la historia. Eso es lo que Federico ha aportado a West Side Story El Musical.

Por último, le pedimos que defina West Side Story en pocas palabras, y lo hace desde el corazón, diciendo que es emoción, es fuerza, es perdón, es esperanza, es amor y es la redención.

¡Precioso! ¡Seguro que ahora tenéis aún más ganas de verlo!

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