Entrevista a Antonio Belart

Hoy hemos estado hablando con Antonio Belart, el diseñador de vestuario de West Side Story. Lo primero que hemos querido preguntarle es cómo es el proceso de creación del vestuario, así como si se ha inspirado en la película o en otros musicales para llevarlo a cabo. Nos cuenta que todos sus procesos de creación comienzan igual: si el encargo está directamente relacionado con alguna época concreta, lo primero que hace es informarse sobre la misma, aunque la tenga en mente. Una vez metido en los años 50 en este caso, hay que tener en cuenta, aunque parezca obvio, que es un musical y por lo tanto el elenco tiene que bailar, por lo que la ropa tiene que estar adaptada a ello. Después hay que inspirarse en los personajes; en esta obra Antonio se ha inspirado mucho en la película porque sabe que el vestuario que llevan los actores está en la retina del espectador. De hecho, nos cuenta que hay algunos trajes de María, Bernardo y Anita que, sin ser idénticos a los de la película, al público se lo va a recordar mucho, lo cual le parece un guiño muy interesante.

También le preguntamos por el color, y nos responde que el color, e incluso el no color, es importantísimo siempre. En este caso más aún, teniendo en cuenta la vigorosidad de algunos números. Nos explica que ha hecho un trabajo de colores más cálidos para el mundo de los Sharks y algo más fríos para los Jets, no sólo en el color sino también en la forma. El mundo Shark es más “descarado”, es un mundo hispano, que incluso podría compararse de alguna manera con el estilo gitano, en el que se ha inspirado para vestirles, con sus atrevidos trajes. Por el contrario, para los Jets se ha inspirado en el estilo anglosajón, más básico y discreto.

Queremos saber si ha habido alguna prenda que le haya dado más quebraderos de cabeza. Nos dice que lo más complicado ha sido el peso de algunos trajes: a veces el creador del vestuario necesita que los actores lleven una serie de elementos determinados, con una cantidad de tela para el vuelo… pero preocupa que puedan moverse con ellos. Así que el proceso ha consistido en empezar por lo que quería para luego ir bajando por dentro en “las tripas” del traje para que el bailarín pueda usarlo, aunque le pese más que un traje de calle. Esto ha pasado especialmente con Anita, que necesita un volumen de traje que lógicamente requiere cantidad de tela con varias capas y por tanto pesaba demasiado, así que lo que hizo fue cambiar un tejido y, sin modificar el diseño, consiguió aligerar casi un kilo para poder moverse y lucirse, ella y al traje. Por lo demás, no ha sido un vestuario problemático.

Volvemos al tema de las diferencias de vestuario entre los Sharks y los Jets, a qué caracteriza a cada banda. Nos cuenta Antonio que los volúmenes de las chicas Sharks (pensando sobre todo en “América”), son mucho mayores que en las de las Jets, que son trajes, como él los llama, tipo botella de CocaCola, más rectos y estilizados, tipo Marilyn, pero con una serie de cortes estratégicos gracias a los cuales aparecen los volúmenes al bailar, y provistos de finas capas de gasa que hace que cuando se mueven por el escenario aparezca el color. También nos comenta que las mujeres van siempre con vestido excepto en momentos concretos al final, cuando podemos ver algunos pantalones pirata o jeans. Sobre todo las Sharks, las portorriqueñas, están impregnadas de un clasicismo que hace que la prenda ideal sea siempre de falda y volumen.

Le preguntamos cómo ha conseguido adaptar todo el vestuario al movimiento que requiere la obra. Nos explica que se está trabajando con una coreografía que es un guiño a la original de West Side Story, por lo que conociendo los movimientos y los bailes no ha tenido que adaptar prácticamente nada, porque sabía desde el inicio lo que iba a requerir cada bailarín en cuanto a movimiento en el escenario.

También queremos saber cuáles eran las bases que él tenía en mente desde el principio para crear este vestuario. Nos dice que, en el caso de las chicas, la base son los volúmenes y los cortes estratégicos que nos comentaba antes para no coartar ningún movimiento. En el caso de los chicos, que todos los tejidos fueran elásticos, incluso en el caso de los jeans se ha conseguido, entre lo que se ha buscado y lo que se ha confeccionado, vaqueros de talle alto, rectos y elásticos, para moverse con total libertad sin perder la forma de la época.

Le preguntamos, por supuesto, lo más especial de este trabajo y nos dice que el simple hecho de haber sido parte del mismo. Para él West Side Story es una obra mítica que pertenece a su vida desde su más tierna infancia y ahora es parte de su trabajo, lo cual es un lujo.

Nos llaman la atención unas prendas que podemos ver junto a él y le preguntamos por ellas. Nos cuenta que son las Tuals, un corte y confección que se hace previo al traje definitivo por varias cuestiones. Lo primero, para poder trabajar con libertad, ya que no es posible estropear el tejido final, que a veces es muy valioso, para una primera prueba, y se trabaja con tejidos más casuales hasta que se consigue encajar el traje perfectamente en el cuerpo, dar con los volúmenes, los largos, ver si le tira… y a partir de ese momento el resto de pruebas (se hacen hasta 3 y 4) se hace con las telas definitivas. Muchas veces, las Tuals se deshacen y se quedan con el patrón, pero en este caso se han dejado porque les parecía interesante que los bailarines tuvieran este elemento para ensayar, para el juego de los cambios, etc., sobre todo en María, que no es el personaje que más baila pero sí necesita contar desde el primer momento con los volúmenes reales para ensayar cada pequeño gesto. Esto ayuda además a acostumbrarse a las hechuras de esa época, a las que ahora mismo cualquier mujer tiene que hacerse previamente porque no son precisamente cómodas. Y es que incluso los sujetadores que llevan son de la época, ya que dan una forma distinta al pecho, y si esto no se utiliza desde el principio más cómodo le será y mejor saldrá el espectáculo.

Sobre la prenda de la que más orgulloso se siente, nos dice que está muy contento de haber encontrado los jeans ideales, y el resto de prendas le fascina y está ansioso por verles usarlas para comprobar que han acertado.

¡Seguro que sí!

West Side Story, venta de entradas