María, María, María

La semana pasada comentábamos que al escuchar “West Side Story”, nuestra mente comenzaba a cantar “América” de forma inmediata. Pero hay otra canción que casi va más allá, que podría ser la definición de este musical. Porque cada vez que te hablan de West Side Story, hayas visto o no la película, conoces la letra, conoces la música.

Y todos preguntan ‘¿Es la de ´María… nanana María, María Maríííía’?, mientras la tararean.

Y es que hasta los más jóvenes, que suelen ser a los que aún no se han cruzado en con los Jets y los Sharks, identifican a West Side Story gracias a esta maravilla de canción.

Y los que ya la conocemos no podemos dejar de ver a Tony, maravillado por el descubrimiento del amor, repentino y desconcertante, cantando con expresión soñadora:

ES SU NOMBRE EL SONIDO MÁS DULCE QUE NUNCA OÍ
MARÍA, MARÍA, MARÍA, MARÍA…

Cantando cómo esa mujer, la menos indicada según su entorno y según todo aquello en lo que había creído hasta ahora, ha marcado un antes y un después en su vida:

HOY HE CONOCIDO A MARÍA,
Y TODO VA A CAMBIAR
YA NADA SERÁ IGUAL
QUE AYER.
¡MARÍA!
HOY YO HE BESADO A MARÍA,
DE PRONTO PUDE VER
QUE HAY ALGO EN QUE CREER
POR FIN.

Y tras ello, una explicación simple pero llena de significado, de los efectos que produce en él:

¡MARÍA!
GRÍTALO Y LLENARÁ TU ALMA.
CÁNTALO Y SENTIRÁS TANTA CALMA
MARÍA…
REPITO MIL VECES MARÍA.
¡MARÍA!
¡MARÍA! ¡MARÍA!
¡MARÍA! ¡MARÍA!
¡MARÍA! ¡MARÍA!
¡MARÍA! ¡MARÍA!

Y por supuesto ese momento final, en el que Tony se acerca cantando a la ventana de María y ella aparece, y la vemos cual Julieta sobre la escalera de incendios. Un momento que ha quedado grabado en nuestras retinas y nuestros corazones y que no os podéis perder en directo.

¿Ya habéis sentido lo mismo que Tony con West Side Story en Madrid?

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