Pauline, el personaje más transgresor de los musicales

Hoy queremos profundizar en un personaje que no debería pasar desapercibido, porque es clave en muchos aspectos en la historia de West Side Story. Pauline nos hace pensar, carga de realidad el argumento, le da profundidad a la trama y además es la que, con su coherencia y valor, toma una serie de decisiones que lo cambian todo.

Pauline es una chica, pero quiere ser un Jet. Por supuesto, esto para la banda es algo impensable, y todos son muy claros a la horade echarla, excepto Riff que quizá llegaría a ser más permisivo si no fuera por la presión de grupo. Aun así, parece que todos ellos tienen aceptado que siga por allí, intentándolo de forma constante, siendo parte de los ataques a los Sharks, en el baile del gimnasio…

Pero lo que ella reivindica no es el derecho de las mujeres a ser parte de las bandas, sino el suyo propio a ser quien ella desea: Paul, un Jet más. No quiere ser la chica a la que aceptan en la banda, quiere ser un chico con derecho propio a pertenecer a ella. Es, quizá, el primer personaje transgénero claro de la historia del cine. Y no es poco, ya que hablamos de 1957, por lo que es más transgresor de lo que podemos pensar en un primer momento. Y no se queda en eso, ya que en su mano están importantes decisiones. Vamos a verlo.

En el momento de la pelea en la que mueren Riff y Bernardo, ella no se encuentra presente, pero podemos suponer que lo presencia todo desde algún escondite, ya que es la que saca de allí a Tony antes de que llegue la policía, le esconde y avisa a los chicos. También es quien se entera de que el novio de María está buscando a Tony para matarle. Es un personaje, en este sentido, comparable a Anita, ya que ambas terminan por tener la acción en sus manos.

De hecho, llega un momento en el que la propia banda la reconoce. Cuando ella llega y les anuncia que sabe dónde está Tony, los Jets entienden que es uno más por su inteligencia, por su astucia y por lo que participa y aporta a la banda. Nos parece muy emocionante ese momento en el que le dicen “Muy bien, Paul, así se porta un Jet”. Acaban de darle su propio sitio en la banda, no a Pauline sino a ese Paul que ella siempre quiso ser.

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